09/10/2025

¿Estamos preparados para un posible nuevo apagón? Lo que no se dice sobre la red eléctrica española
La pregunta lleva semanas sobrevolando titulares, estudios y tertulias. En mi intervención de anoche en La Linterna de COPE con Ángel Expósito, expliqué por qué hablar de un posible nuevo apagón no es alarmismo, sino simple realismo técnico.
🎧 Puedes escuchar la entrevista completa aquí: Mi aportación a La Linterna de COPE sobre el posible apagón
Tres hechos deberían guiar cualquier análisis serio:
- Más del 80 % de los nudos de distribución están saturados, lo que limita la conexión de renovables.
- REE ha pedido medidas urgentes por las recientes variaciones bruscas de tensión.
- Los servicios de ajuste están disparando los costes que acaban en la factura eléctrica.
No es un “riesgo hipotético”. Es el síntoma de un sistema que lleva años operando al límite.
Una red al borde del colapso silencioso
Según datos de Red Eléctrica y del portal ESIOS, el sistema eléctrico español ha sufrido en los últimos meses fluctuaciones de tensión más frecuentes y picos de demanda inesperados. Estas alteraciones obligan a activar servicios de ajuste —regulación secundaria, terciaria, control de tensión—, que funcionan como un “seguro” de emergencia.
El problema es que ese seguro lo estamos pagando todos.
Como ya expliqué en el análisis publicado en La red eléctrica española al borde del colapso, los servicios de ajustehan pasado de representar un coste marginal a ser una parte estructural del precio final.
El sistema se defiende como puede, pero lo hace a costa del bolsillo del consumidor.
¿Por qué ocurre? La saturación de los nudos

La llamada “autopista de la electricidad” ya no da más de sí. En mi artículo La autopista de la electricidad ya no da más de sí, explicaba que la capacidad de evacuación de la red está bloqueada por la falta de inversión y la lentitud administrativa.
El resultado es paradójico: España tiene una potencia renovable instalada récord, pero gran parte de ella no puede inyectar energía cuando más se necesita.
Esto provoca que la red trabaje con tensiones desequilibradas, y que los operadores tengan que “jugar con márgenes mínimos” para mantener la estabilidad.
Cada vez que la generación y la demanda se descompensan, el sistema necesita más recursos correctivos.
Y eso significa más dinero destinado a ajustes, más ineficiencia y mayor riesgo de apagón eléctrico.
Fuente imagen: REE maptra2005
Las advertencias de Red Eléctrica
La propia REE ha pedido a la CNMC cambios urgentes en los procedimientos PO 3.1, 3.2, 7.2 y 7.4 para reforzar la estabilidad.
Los técnicos han detectado variaciones de tensión rápidas, de magnitud suficiente como para provocar desconexiones automáticas de generación.
En el lenguaje técnico de los operadores, eso se llama “condición límite de frecuencia y tensión”.
En lenguaje cotidiano: un sistema nervioso que puede caer por un pequeño desequilibrio.
Por eso REE y la CNMC han acelerado la revisión de los protocolos. Pero esta medida es paliativa, no estructural.
La raíz del problema está en la planificación de la red y en la integración masiva de renovables sin refuerzo de la infraestructura.
El papel de los precios del POOL y los mercados de futuros

El mercado diario (OMIE) está reflejando esta tensión estructural.
Los precios del POOL se mantienen volátiles, con picos coincidiendo con los momentos de menor estabilidad.
Los futuros en OMIP anticipan un cuarto trimestre con precios superiores a la media del año, impulsados por la incertidumbre técnica y el aumento de los costes de ajuste.
Cuando el sistema necesita más reservas y más regulación, se incrementa el precio marginal.
El consumidor lo ve con retraso, pero lo nota: cada ajuste operativo termina reflejándose en su factura.
Qué aprendimos del 28 de abril: el “cero energético”
El episodio del 28 de abril, analizado en profundidad en Zero energético: el apagón de la península ibérica, fue una llamada de atención.
El sistema tardó segundos en desconectarse, pero casi una hora en volver a la normalidad total.
Fue un aviso claro de que la red, aunque robusta, no es infalible.
Desde entonces, la operación del sistema ha sido más conservadora.
Pero ser más prudente también tiene un precio: más reservas, más costes, menos eficiencia.
Un equilibrio cada vez más caro
Las cifras lo resumen todo:
- 83 % de los nudos saturados.
- Más de 11 €/MWh en servicios de ajuste en 2024.
- Tensión operativa más inestable que en años anteriores.
En otras palabras, pagamos más por tener la misma electricidad.
Y lo peor: lo hacemos sin resolver la causa principal, que es la falta de planificación y coordinación técnica entre administraciones, reguladores y operadores.
¿Apagón o síntoma de un modelo agotado?
Hablar de un posible nuevo apagón no significa que mañana se apague el país.
Significa que los márgenes de seguridad del sistema se estrechan y que el modelo actual ya no basta.
El verdadero riesgo no es quedarse sin luz unos minutos, sino continuar sosteniendo un sistema eléctrico que no se adapta a su nueva realidad.
El apagón sería solo la consecuencia visible de una inercia de años.
Y mientras seguimos esperando la gran reforma de la red, la factura eléctrica se convierte en el espejo de nuestra ineficiencia.
Hacia una transición real (y segura)
Para evitar repetir los errores, necesitamos tres pasos inmediatos:
- Inversión en refuerzo y digitalización de la red de distribución.
- Gestión dinámica y transparente de la capacidad de los nudos.
- Educación energética y divulgación: explicar al ciudadano que la seguridad del sistema también depende de cómo consumimos.
El debate sobre el posible nuevo apagón no debe quedarse en titulares.
Debe servir para abrir los ojos a un modelo que necesita evolucionar si queremos una red segura, moderna y eficiente.
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