01/02/2026

Enero de 2026 ha tenido dos caras:
Los primeros 21 días con precios excesivamente altos y los últimos 10 días una bajada muy grande, hasta el punto de ver 14 horas en negativo.
La idea incómoda es esta: no es “mala suerte”, es el resultado lógico de un sistema que mezcla volatilidad, dependencia del corto plazo y poca flexibilidad. Si te quedas con tres ideas para leer este mes, que sean estas:
- 𝗨𝗻 𝗺𝗶𝘀𝗺𝗼 𝗺𝗲𝘀 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗿 𝗰𝗮𝘀𝗶 𝗱𝗼𝘀 𝗺𝗲𝗿𝗰𝗮𝗱𝗼𝘀: horas carísimas y horas “pagando por consumir”.
- 𝗟𝗮 𝘃𝗼𝗹𝗮𝘁𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗮𝗻𝗲𝗰𝗱𝗼𝘁𝗮: castiga al que no puede mover consumo y premia al que sí puede.
- 𝗘𝗹 𝗱𝗲𝗯𝗮𝘁𝗲 𝗿𝗲𝗮𝗹 𝗻𝗼 𝗲𝘀 “𝗲𝗻𝗲𝗿𝗴í𝗮 𝗰𝗮𝗿𝗮 𝗼 𝗯𝗮𝗿𝗮𝘁𝗮”: es quién paga la falta de almacenamiento, gestión de demanda y señales estables.
Lo que dicen los números (sin interpretaciones mágicas)
En enero de 2025 hay 744 horas. La distribución por tramos (escala Cavero-Vidal) retrata la montaña rusa:
- 𝗡𝗲𝗴𝗮𝘁𝗶𝘃𝗼: 𝗟𝗮𝘀 𝗳𝗮𝗺𝗼𝘀𝗮𝘀 𝟭𝟰 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 (1,88%)
- 𝟬–𝟮𝟬 €/MWh: 𝗗𝗲𝗺𝗮𝘀𝗶𝗮𝗱𝗼 𝗯𝗮𝗿𝗮𝘁𝗮𝘀: 𝟭𝟬𝟳 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 (14,38%)
- 𝟮𝟬–𝟰𝟬 €/MWh: 𝟴𝟰 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 (11,29%)
- 𝟰𝟬–𝟲𝟬 €/MWh: 𝟱𝟲 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 (7,53%)
- 𝟲𝟬–𝟴𝟬 €/MWh: 𝟭𝟭𝟮 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 (15,05%)
- 𝟴𝟬–𝟭𝟬𝟬 €/MWh: 𝗘𝗹 𝗰𝗼𝗿𝗮𝘇ó𝗻 𝗱𝗲𝗹 𝗺𝗲𝘀: 𝟭𝟲𝟴 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 (22,58%)
- 𝟭𝟬𝟬–𝟭𝟭𝟱 €/MWh: 𝟵𝟵 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 (13,31%)
- 𝟭𝟭𝟱–𝟭𝟰𝟬 €/MWh: 𝟴𝟮 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 (11,02%)
- 𝟭𝟰𝟬 €/MWh: 𝗣𝗶𝗰𝗼𝘀 𝗱𝘂𝗿𝗼𝘀: 𝟮𝟮 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 (2,96%)
Traducción rápida: en un solo mes conviven 22 horas por encima de 140 €/MWh con 14 horas en negativo. Si esto no es volatilidad estructural, ¿qué lo es?
El “escándalo” de las horas negativas: ¿fallo del mercado o señal útil?
Que el precio del POOL sea negativo no es magia ni un chiste: es una señal extrema de exceso de oferta frente a una demanda que no se mueve lo suficiente en esas horas. Y aquí viene lo controvertido:
Nos hemos acostumbrado a discutir solo cuando la luz sube, pero cuando el mercado te “paga por consumir” lo tratamos como curiosidad. Y no lo es. Es la prueba de que el sistema está diciendo: “me falta flexibilidad”.
- Si tienes capacidad de desplazar consumo (industria flexible, bombeo, baterías, EV, ACS, procesos térmicos), esas horas son una oportunidad.
- Si no puedes mover nada (hogares sin automatización, pymes, servicios), esas horas pasan de largo y lo que te queda son los picos.
La pregunta incómoda: ¿quién está capturando el valor de las horas baratas (o negativas) y quién se come las caras?
Dos caras en 31 días: por qué ocurre y por qué importa
Tú ya has puesto el dato clave: 21 días “caros” y 10 días de caída fuerte. Sin inventar causas concretas día a día (porque no están en el gráfico), sí se puede afirmar lo que el patrón sugiere:
- El precio horario de la luz está dominado por el equilibrio instantáneo: cuando falta oferta firme o sube el coste marginal, aparecen tramos altos.
- Cuando sobra energía en ciertas horas y no hay suficiente capacidad para absorberla (almacenamiento / demanda gestionable / interconexión / vertidos), el precio se desploma y puede entrar en negativo.
Y esto enlaza con lo que mucha gente no quiere oír: más renovable sin flexibilidad no garantiza precios bajos todo el tiempo; garantiza precios más extremos (muy bajos en unas horas, muy altos en otras).
Ventajas e inconvenientes (para bajar el ruido)
Ventajas
- 𝗦𝗲ñ𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗽𝗼𝘁𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗶𝗻𝘃𝗲𝗿𝘁𝗶𝗿: si hay picos y valles, hay valor en almacenamiento, gestión de demanda y eficiencia horaria.
- 𝗢𝗽𝗼𝗿𝘁𝘂𝗻𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘂𝗺𝗼 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗹𝗶𝗴𝗲𝗻𝘁𝗲: quien entiende el mercado diario puede reducir coste real desplazando cargas.
Inconvenientes
- 𝗘𝗻𝗴𝗮ñ𝗼 𝗽𝗲𝗿𝗺𝗮𝗻𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗮𝗹 𝗽ú𝗯𝗹𝗶𝗰𝗼: se vende “la luz barata” y luego sorprenden los picos. No es coherente ni pedagógico.
- 𝗣𝗲𝗿𝗷𝘂𝗱𝗶𝗰𝗮 𝗮𝗹 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗺𝗼𝘃𝗲𝗿 𝗱𝗲𝗺𝗮𝗻𝗱𝗮: la volatilidad es un impuesto invisible a la rigidez.
- 𝗗𝗶𝗳í𝗰𝗶𝗹 𝗱𝗲 𝗴𝗲𝘀𝘁𝗶𝗼𝗻𝗮𝗿 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲𝘀𝗮𝘀: presupuestar energía con 14 horas negativas y 22 por encima de 140 €/MWh en el mismo mes es un deporte de riesgo.
Lo que casi nadie dice: el “precio barato” también puede salir caro
Cuando el precio cae a cero o negativo, parece una fiesta. Pero si esas horas se repiten, la consecuencia es clara:
- O se incentiva vertido (energía que no se aprovecha),
- o se tensan los ingresos de tecnologías que necesitan estabilidad,
- o se traslada el debate a pagos por capacidad / servicios / potencia, es decir, a otros conceptos que el ciudadano no asocia con “precio de la luz”.
Ahí está el punto polémico: podemos presumir de horas negativas y, a la vez, terminar pagando la flexibilidad por otra ventanilla. No es un juicio moral; es contabilidad del sistema.
Qué mirar a partir de ahora (si te interesa de verdad el POOL)
Si sigues el precio de la luz enero 2026 solo por el número “medio”, te pierdes la película. Tres métricas que sí cuentan:
- 𝗛𝗼𝗿𝗮𝘀 𝗲𝗻 𝗲𝘅𝘁𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀 (negativas y >140): son el termómetro de estrés y de exceso.
- 𝗣𝗼𝗿𝗰𝗲𝗻𝘁𝗮𝗷𝗲 𝗱𝗲 𝗵𝗼𝗿𝗮𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝘁𝗿𝗮𝗺𝗼: ayuda a entender si el mes “vive” en 80–100 o si se parte en dos.
- 𝗗𝗶𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝗱í𝗮𝘀: tu dato de 21 días caros vs 10 baratos vale más que cualquier titular.
Para ampliar con más piezas relacionadas (y comparar con el mes anterior):
- https://rcgingenieria.com/precio-luz-diciembre-2025-escala-cavero-vidal/
- https://rcgingenieria.com/category/informes-mensuales/
Y más artículos del autor: https://tarifaluzelectrica.es/author/roberto-cavero/
Enero 2025 deja una pregunta muy concreta para debate: ¿preferimos un mercado que regale horas (incluso negativas) aunque nos castigue con picos, o preferimos menos extremos aunque el “titular” sea menos espectacular?
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